dimecres, 11 de febrer de 2009

La situación de la clase obrera en España. Un informe comparativo

En general estamos huérfanos de estudios sobre la situación de la clase trabajadora que nos ayuden en nuestra visión política demasiado preñada de intuiciones más que de análisis basados en el conocimiento de la realidad. Cuestiones esenciales cómo saber los cambios que han sufrido la clase trabajadora en los diez últimos años de aumento de la riqueza y cómo se ha distribuido, su composición, el nivel de sindicación, etc, han de permitirnos una mejor "hoja de ruta" que nos permita que esta herramienta organizativa que es IU sea realmente útil a los trabajadores y trabajadoras. Este artículo está firmado, entre otros por Vicenç Navarro y ha sido publicado en El Viejo Topo.

La situación de la clase trabajadora en España. Una comparación con los países de la UE-15 y de EE.UU.
Vicenç Navarro, Marta Tur y Miquel Campa | El Viejo Topo | 9-2-2009

Para saber como salir de la crisis actual tenemos que ver como estábamos antes de comenzar la crisis. Veamos, pues, en primer lugar el nivel de riqueza de España en 2007, (según los últimos datos publicados de la OCDE que permiten una comparación internacional) . El indicador más común utilizado para analizar el nivel de riqueza de un país es el PIB per cápita según el precio de mercado de las divisas.

Ahora bien, este indicador no es un buen indicador para saber la calidad de vida de la ciudadanía puesto que si tomamos una moneda internacional, como es el dólar estadounidense, para compararnos con el nivel de riqueza de estos países, entones tenemos que estandarizar el poder de compra de tal dólar en España (donde al ser el nivel de vida más bajo que EEUU, el dólar puede comprar más cosas en nuestro país que en EEUU).

De ahí que deba utilizarse como indicador lo que se llama unidad de poder de compra que es, en este caso, el dólar estandarizado ajustándolo para reflejar su valor real de compra, permitiéndonos así comparar manzanas con manzanas y no manzanas con peras. Pues bien, utilizando esta moneda puede verse en el tabla 1 que España tenía en 2007, uno de los niveles de riqueza más bajos de los países de la UE-15, 29.774 dólares estandarizados comparado con el promedio de la UE-15, 35.307 (ver tabla 1). En Suecia fue de 36.425 dólares estandarizados y en EEUU de 45.604.

De tal tabla pueden deducirse varios hechos. Uno es que la pobreza de España se basa en el gran retraso económico heredado de la dictadura. En 1979 España tenía, y de mucho, el nivel más bajo de los países que luego constituirían la UE-15. Su crecimiento, muy acentuado hasta el año 2000 (mayor que el promedio de la UE-15) descendió a partir de aquel año, creciendo menos que el promedio de la UE-15.

Es también importante señalar que la UE-15 ha crecido más rápidamente (en PIB per cápita) que EEUU durante el período 1950-1997 y durante el periodo 1997-2007. España, por cierto, creció más que EEUU durante todo el periodo 1979-2007. En realidad, EEUU ha crecido muy poco desde los años noventa. Basado en estos datos, no se entiende el gran entusiasmo por el “modelo liberal estadounidense” pues su desempeño ha sido menos exitoso que el de la UE-15 y el de España, al menos en cuanto al crecimiento per cápita se refiere.

La tabla 2 muestra otro dato importante: el nivel de productividad, es decir, el valor de los bienes y servicios producidos por una hora de trabajo. Tal indicador es de una gran importancia pues condiciona el nivel de vida de la población. Podemos ver como el nivel de productividad de España ha ido aumentando, aproximándose más y más al nivel de productividad de EEUU, considerado como 100. Una nota preocupante, sin embargo, es que el nivel de productividad en España, en realidad, ha disminuido desde 1989, habiendo crecido muy poco desde entonces. En la UE-15 el descenso ha sido mucho menor.

Parece paradójico que el descenso de la productividad no haya impactado negativamente en el crecimiento del PIB per cápita, o al menos no tanto como parecería suponer del descenso de la productividad. Ello se debe a dos factores: uno es el crecimiento del número de gente que trabaja y otro el número de horas por trabajador.

La tabla 3 muestra el gran crecimiento de la población ocupada en España, el mayor crecimiento de la UE-15 (8,3% en el periodo 2000-2006, comparado con el promedio de la UE-15, 2,7%) y la tabla 4 muestra el elevado número de horas que un español trabaja (1.655), por encima de la media de la UE-15 (1.616) y a gran distancia de países como Alemania (1.433), Países Bajos (1.391) o Francia (1.568). Este último indicador, por cierto, es un indicador también de la debilidad de los sindicatos, puesto que, en general, a más fuerza de los sindicatos menos horas de trabajo. Suecia, uno de los países con sindicatos más fuertes, un trabajador trabaja 1.576 horas al año; en EEUU, uno de los países con sindicatos más débiles, un trabajador trabaja 1.797.

Estos tres componentes, productividad por hora trabajada, número de trabajadores y número de horas son los determinantes del nivel de riqueza de un país. Pues bien, la tabla 5 descompone los distintos determinantes del PIB per cápita, para permitir comparar países. De tal manera, la tabla 5 muestra que EEUU tiene un PIB per cápita que es el 24% mayor que el promedio de los países más ricos de la OCDE. Pero ello no se debe a que sea un 24% más productivo que el promedio, tal como constantemente se indica en la prensa económica española.

En realidad es sólo un 14%, pero ello queda más que compensado porque el trabajador estadounidense trabaja 10% más horas que el promedio de la OCDE y el tamaño de la población activa es un 3% más grande que el promedio de la OCDE. El hecho de que el PIB per cápita es mayor en EEUU que en la UE-15 se debe primordialmente a que hay más gente trabajando y cada trabajador trabaja más tiempo que en la UE-15.

España por cierto tiene un PIB per cápita que es un 19% más bajo que el promedio de la OCDE lo cual se debe a que tiene una productividad que es un 9% más baja, un número de horas que es un 1% superior al promedio y un porcentaje de la población ocupada que es un 6% menos que el promedio. Podemos ver en tal cuadro que, en general, el hecho de que el PIB per cápita de EEUU, sea mayor que el promedio de la UE-15, se basa primordialmente en que hay más gente trabajando y cada trabajador trabaja más horas.

La tabla 6 muestra porque los trabajadores europeos trabajan menos horas que los estadounidenses. EEUU no tiene vacaciones como mandato legal. El promedio de la UE-15, sin embargo, es de 4,4 semanas (España 4,4). España tiene además 12 días de fiestas además de las vacaciones. Las semanas trabajadas son mayores en EEUU que en la UE-15.

Y la tabla 7 muestra que los permisos de maternidad en EEUU son de 12 semanas sin pago, mientras que en la UE-15 son de 20 semanas con pago. Y el gasto público en escuelas de infancia en dólares estandarizados es de 1.803 dólares por niño en EEUU y 2.808 dólares estandarizados en la UE-15. En España, el más bajo de la UE-15, es sólo 1.234 dólares estandarizados.

Esta pobreza en la red de escuelas de infancia tiene como consecuencia la dificultad de la mujer de poder compaginar las labores familiares con sus proyectos personales. De ahí que donde el gasto público por escuelas de infancia es menor existe un porcentaje menor de mujeres en el mercado de trabajo, y hay también un diferencial mayor de ocupación por género. España tiene una tasa de actividad femenina de 54% comparada con un 72,1% en Suecia. En cambio en ambos países, Suecia y España, el porcentaje entre los hombres que trabajan es muy semejante, 77,3% en España y 76,8% en Suecia (ver tabla 8).

El gran secreto (pues apenas se habla de ello) es que la menor riqueza de España se debe precisamente al menor porcentaje de la mujer que trabaja. De ahí que facilitar la entrada de la mujer al mercado de trabajo a través del desarrollo de lo que en su día llamé el cuarto pilar del bienestar (cuando asesoré a Josep Borrell como candidato del PSOE a la Presidencia de España fue la primera vez que se utilizó tal término de cuarto pilar del bienestar) y que incluía el establecimiento de un derecho universal de acceso a las escuelas de infancia y a los servicios domiciliarios para las personas con dependencia, sea una de las mejores inversiones públicas que puedan hacerse. Es más, la introducción de la mujer al mercado de trabajo crea una demanda de nuevos puestos de trabajo pues alguien tiene que hacer las labores que antes hacía el ama de casa, es decir, cocinar (restaurantes) , limpiar el piso (servicios de limpieza), limpiar la ropa (lavanderías) y un largo etcétera.

Hay una relación clara entre el porcentaje de la mujer que trabaja, y el nivel de riqueza en un país. A mayor porcentaje, mayor riqueza. Esta observación requiere que se enfatice puesto que en España no se ha dado suficiente importancia a tal hecho, centrándose la literatura económica en la baja productividad como causa de la menor riqueza cuando otro factor es la escasa participación de la mujer en el mercado de trabajo. El escaso desarrollo del Estado de Bienestar contribuye a ello. Hay que concienciar a las autoridades económicas que el estado de bienestar es una inversión y no un mero consumo. Es incoherente que constantemente se acentúe la necesidad de traer más inmigrantes para resolver la falta de mano de obra en la economía y se ignora la enorme cantera que supone para el mercado de trabajo el alto porcentaje de mujeres que no trabajan y que desearían trabajar si se les ayudara en el desarrollo de sus responsabilidades familiares.

Es cierto que ha habido un gran crecimiento de la población activa en el mercado de trabajo en el periodo 2000-2006, el más alto de la UE-15 (4,1%; el promedio de la UE-15 es de 2,0%). Y gran parte de este crecimiento han sido inmigrantes y mujeres. Pero la falta de ayuda a la mujer, consecuencia del escaso desarrollo de los servicios de ayuda a las familias, ha forzado un retroceso en la edad de formar una familia y un descenso de la fecundidad (niños nacidos por mujer fértil), siendo España uno de los países con menor fecundidad, hoy no sólo en la UE-15 sino en el mundo.

La tabla 10 muestra la evolución del desempleo en los países de la UE-15 (más EEUU) desde 1979 a 2006. España ha tenido siempre un elevado desempleo, mayor que el de otros países. La tabla 11 muestra que tal desempleo en todos los grupos educacionales es mayor (excepto en los estudios básicos) que el promedio de la UE-15 y que la mayoría de países de tal comunidad. Es interesante señalar, sin embargo, que estos porcentajes son, como muestra la tabla 11, muy similares a los de EEUU (excepto entre los universitarios que es mucho más elevado en España, 2,6% en EEUU y 6,2% en España).

Entre los que tienen pocos estudios y estudios medios la tasa de desempleo es muy semejante en ambos países, lo cual cuestiona el argumento utilizado por economistas liberales que constantemente atribuyen el elevado desempleo entre personas de escasa cualificación a las rigideces del mercado laboral español. Tales autores proponen que se desregularice todavía más el mercado de trabajo copiando a EEUU, que como el cuadro muestra tiene un porcentaje de desempleo entre tales trabajadores casi idéntico al existente en España.

Otro indicador importante para evaluar la economía de un país es el nivel de los salarios y su crecimiento. La tabla 12 muestra como España, durante el periodo 2000-2006 ha sido el país que ha experimentado menor crecimiento de los salarios en el sector privado. Sólo un crecimiento del 0,1% en el salario por hora, comparado con un 2,3% en Suecia, un 1,8% en Dinamarca, un 2,1% en Finlandia, un 3,1% en Noruega, un 1% en EEUU, un 1,4% en Países Bajos, etc. Este dato es preocupante porque los salarios en España son bajos.

La tabla 13 muestra el nivel salarial de varios países tomando el salario de EEUU como punto de referencia. El salario es el de los trabajadores en manufactura, que son los mejor pagados en cualquier país. El cuadro muestra el salario por hora y viene medido en dólares (al precio de mercado) y dólares estandarizados (para averiguar la capacidad adquisitiva del trabajador, comparándolo entre los países). El primero es de mayor uso desde el punto de vista del empresario que puede ver cuanto le cuesta un trabajador en varios países.

El segundo indicador, dólares estandarizados, es más informativo para el trabajador pues le permite saber su propia capacidad adquisitiva, comparando con la de sus compañeros en otros países. En ambos casos se toma el salario del trabajador de la manufactura de EEUU como 100. En tal cuadro podemos ver como (medido en dólares de mercado) España es una de los países que tiene menor salario en el sector manufacturero (es de 79 respecto los 100 de EEUU, para el 2006), lo cual es preocupante porque en realidad el salario de la manufactura de EEUU está por debajo del trabajador de la manufactura de Alemania (144), Gran Bretaña (114), Francia (105), Italia (105), Austria (128), Bélgica (134), Dinamarca (149), Finlandia (126), Irlanda (109), Países Bajos (136) y Suecia (133). Que España sea sólo un 79 sobre 100 es muy preocupante, aún cuando ha aumentado durante el periodo 2000-2006.

En el año 2000 era sólo un 54 sobre 100. Una cifra ligeramente mejor es cuando utilizamos dólares estandarizados, puesto que el nivel de vida de España es inferior al resto de la UE-15, los dólares pueden comprar más y el sueldo permite mayor capacidad adquisitiva. El salario español es un 83 sobre los 100 de EEUU. Pero los datos hablan por sí mismos. Los salarios son bajos y ello no ha tenido la visibilidad mediática que se merece pues es un aspecto muy preocupante.

Pero la eficiencia económica de un país no se mide sólo por la riqueza y el nivel de renta sino también por la distribución de la riqueza y de la renta. Una economía es más eficiente cuando distribuye entre más y más gente la riqueza creada. Y ahí tenemos también un problema grave. España es uno de los países más desiguales de la UE-15. La tabla 15, muestra el valor del Coeficiente de Gini (un indicador que mide la distribución de la renta de un país, siendo 0 total igualdad y 1 total desigualdad, es decir que toda la renta se concentra en los más ricos) para los países de la UE-15 y EEUU.

Este cuadro analiza la distribución de la renta por familias (households en inglés) puesto que la familia es la unidad básica en el análisis de empleo y consumo. Podemos ver que España es el país, junto con Italia y Grecia, más desigual de la UE-15, y próximo al nivel de desigualdad de EEUU, el país más desigual de los países desarrollados. A la misma conclusión se llega cuando se mira la tasa de la decila superior de renta versus la decila inferior.

España es uno de los países en los que la diferencia en el nivel de renta entre los más ricos y los más pobres es más acentuada. En realidad, es probable que la situación sea incluso peor pues los muy, muy ricos ni siquiera aparecen en las encuestas aleatorias de la población sobre las que se basan estos datos. Y sabemos que el fraude fiscal alcanza enormes dimensiones en España (equivalente a un 10% del PIB). Según las declaraciones de renta, un empresario ingresa menos que un trabajador en España.

La figura 1 expande esta información. Tal figura analiza el porcentaje de la decila inferior y la decila superior en comparación con el promedio de los países presentados. La decila inferior de familias en España recibe una renta que es el 61% de la renta familiar promedio, uno de los porcentajes más bajos, mientras que la decila superior ingresa 214% el nivel de renta familiar promedio, el porcentaje mayor después de EEUU. Los países más igualitarios son Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Holanda. Los más desiguales EEUU, España, Irlanda y Francia. Y en general existe una relación entre desigualdad y pobreza.

A mayor desigualdad, mayor pobreza. La tabla 16 muestra como los países con mayor desigualdad tienen mayor pobreza. España es uno de los países con mayor nivel de pobreza, tanto total (14,3%) como entre niños (16,1%) y entre ancianos (23,4%). Las cifras para EEUU son 17%, 21,9% y 24,7%, respectivamente. Y para Suecia 6,5%, 4,2% y 7,7%, respectivamente. Esta pobreza se basa en tres factores fundamentalmente: los bajos salarios, la baja participación laboral y la escasa capacidad redistribuidora del Estado. Los dos primeros factores los hemos documentado en secciones anteriores. La figura 2 muestra lo último.

Los países nórdicos donde las izquierdas han gobernado más tiempo, el impacto redistribuidor del estado es mucho mayor que en los países como EEUU y España, donde las izquierdas son muy débiles. En España, la escasa capacidad redistributiva del Estado se basa en la escasa progresividad fiscal (incluyendo el enorme fraude fiscal) y el bajo gasto público (el más bajo de la UE-15, 19,8% del PIB, mientras que el promedio de la UE-15 es 27,5%).

Conclusión

La economía española ha sufrido un enorme retraso consecuencia de una dictadura que impuso un enorme retraso económico, político y cultural del país. Mucho se ha hecho durante el periodo democrático pero el enorme poder que las fuerzas conservadoras tienen tanto en el aparato del Estado como en la sociedad civil (desde el mundo empresarial y financiero hasta el mundo mediático) explica que treinta años después España continúe a la cola de la UE-15 en su desarrollo económico y social.

Las derechas son muy poderosas y las izquierdas son muy débiles en España, lo cual es la causa mayor de aquel retraso. España requeriría más reformas sustanciales en sus políticas económicas y sociales, pero requieren para ello un cambio en las relaciones de fuerza que existen en la vida política del país. Los bajos salarios y el escaso desarrollo de su estado de bienestar son reflejo de este gran poder de clase (y de género) que continúan dominando la economía española.

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